1.
EL REINO
DE JUDÁ HASTA LA CAÍDA DE JERUSALÉN
En el 721, cae el reino de Samaria.
En el Sur tienen que transigir.
721-640
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MANASES
Y AMON, reyes impíos
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640-609
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JOSÍAS,
reforma religiosa: Dt 12-26 (leer Dt 12-26)
SOFONÍAS: el profeta de los
pobres (leer
2,3)
Condenó
el culto a los dioses cananeos y asirios. Predijo el desastre para las
naciones paganas circunvecinas. Profetizó la destrucción y la restauración de
Jerusalén.
JEREMÍAS el profeta de la nueva
Alianza (leer 1.2.4.9.12.20.23.30.31)
Previno
constantemente que Jerusalén sería tomada y sus habitantes desterrados a
Babilonia. Profetizó contra las naciones paganas vecinas. Prometió que
pasados 70 años los judíos volverían a su patria. Después de la destrucción
de Jerusalén fue obligado a vivir en Egipto.
NAHÚN: el profeta de buenas
nuevas (leer 1.2)
Predijo
la destrucción de Nínive como juicio contra los asirios por su trato cruel
con las otras naciones.
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609-586
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Cae
Asiria (Nínive), surge Babilonia.
JOAKIN,
y clases altas deportados.
SEDECIAS,
cae ante Nabucodonosor que toma Jerusalén. Son llevados cautivos a Babilonia.
HABACUC: el profeta de la
fidelidad (leer 1)
Se
pregunta por qué Dios permitía que los crueles babilonios derrotaran a su
pueblo.
EZEQUIEL: el profeta del Espíritu
de Dios (leer 1.2.8.16.20.23.36.37)
Fue
llevado cautivo a babilonia. Predijo la caída de las naciones hostiles Judá y
alentó a los desterrados con la esperanza de la vuelta a la patria
Fin
del reino (leer 2 Re 25)
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Josías (640-609) sucedió a Amón.
Tenía ocho años cuando comenzó a reinar. Nada sabemos de sus primeros años de
reinado. Pero el año 627, cuando Josías tenía unos 10 años, murió el rey
Asurbanipal. En Babilonia estalló una violenta rebelión contra los asirios. Un
general caldeo, llamado Nabopolasar, se apoderó de la ciudad y se proclamó rey.
Los asirios ya no pudieron impedirlo. Los medos se organizaron poderosamente y
comenzaron a ser amenazantes para los asirios.
Josías aprovechó la situación para
independizarse. Los fieles a Yahvé no podían tolerar por más tiempo las
prácticas paganas introducidas en los días de Manasés y Amón. El año 622,
haciendo una serie de reparaciones en el templo de Jerusalén, se hizo un
descubrimiento sensacional: el hallazgo del libro
de la Ley. Cuando Josías oyó el contenido del libro rasgó sus vestiduras y
lloró. Convocó a todo el pueblo, desde el menor al mayor, para renovar la
alianza con Yahvé. La reforma que siguió supuso una eliminación total de todas
las prácticas paganas. Los santuarios del reino fueron destruidos y el culto
fue centralizado en el templo de Jerusalén. La reforma llegó hasta Galilea, que
estaba sometida a los asirios. La declaración de independencia no podía ser
formulada de modo más tajante. Josías fue considerado como el rey más piadoso
de toda la historia de Israel[1].
¿Cuál fue el documento hallado en el
templo? La respuesta parece clara en nuestros días: se trata del libro del
Deuteronomio, concretamente Dt 12-26.
Aquí hay algo que suena a
sospechoso. Es lógico pensar que los sacerdotes, como el rey era muy jovencito,
fueron realmente los que establecieron esos códigos y luego “los encontraron”.
Vemos 2 Re 22 “… anduvo enteramente
por el camino de David, su padre…” (2 Re 22,2b): a ningún otro rey se le ha
comparado con David. ¿Por qué? La preocupación
de los seis libros que siguen al Pentateuco está en que Dios hizo una
promesa a su pueblo. David unió los dos reinos y el ideal es que se vuelvan a
reunir. Se ve el dolor de un pueblo desunido y, por eso, se compara a Josías
con David.
Por no hacer caso de lo que dice
este rey, van a ser deportados a Asiria y a Babilonia.
2 Re 23,2: habla del libro de la
Alianza, es decir, toda la bondad de Dios es pura gratuidad.
Este rey comenzó bien pero acabó
mal. Hizo la reforma y, luego, se enfrentó al faraón y fracasó (2 Re 23,28
-30).
Pero para nacer de nuevo hay que morir.
2 Re 25: Caída de Jerusalén.
Jerusalén es destruida; el rey y las clases principales deportados. Se produce
la tragedia nacional. Señor ¿y tus promesas?
Sof 2,13: “El extenderá su mano
contra el norte, destruirá Asur, y dejará a Nínive en desolación, árida como el
desierto”: denuncia.
Sof 3,12: “Yo dejaré en medio de ti
un pueblo humilde y pobre, y en el nombre de Yahvé se cobijará el Resto de
Israel”: anunció.
A lo largo de estos libros (los de
los profetas) encontraremos palabras terribles y palabras de consuelo.
Nahum 3,1-7: Amenazas a Nínive por
sus crímenes.
Jer
7,1-15: No basta la seguridad de ir al templo, de estar junto al sagrario.
Jer
1,1-19: Vocación de Jeremías. El Señor manda al profeta para arrancar,
construir y plantar (1,10). 1,5: imagen del padre, de la madre y la misión
internacional.
El
profeta nace del conocimiento y de la elección de Dios, como cada uno de
nosotros. Somos porque Dios nos hace ser.
La
palabra se hace carne en los labios del profeta.
Jer 7, 1-15: ¡Cueva de bandidos! Templo de
Dios y justicia para el pobre.
Jer 1,1-19: ¡Adonai Yahvé, soy un
muchacho! Dios de Jeremías.