597
Primera deportación a Babilonia; segunda en 586; tercera en 582. Se habla de
20.000 deportados.
586
Nabucodonosor conquista Jerusalén.
EXILIO O
DIÁSPORA: ¡NACE EL JUDAISMO!
a) En Palestina quedan los campesinos
pobresEl “resto” que ha sobrevivido se agrupa en torno a Godolías y al profeta Jeremías en Mispá de Benjamín. Allí edita Jeremías su librito del consuelo (Jr 30-31) y de un círculo de escribas brotan las Lamentaciones. Salmos de súplica colectiva.
b) En Egipto los prófugos
Parte de la población huyó a Egipto, llevándose consigo, en contra de su voluntad, al profeta Jeremías (Jr 42-43). Patros, Menfis, Mlgdol, Dafne. Restos arqueológicos en Elefantina: quizá desde el siglo VII, su templo es de finales del siglo IV.
c) En Babilonia la élite intelectual y religiosa
Nacen las Sinagogas. Nuevos lugares de oración y culto (de salmos y lecturas). Allí las tradiciones escritas de Israel van tomando cuerpo más y más. La herencia ya es considerable. Los desterrados alimentan su fe y alientan su esperanza con la lectura de esos escritos. Junto a los canales de Babilonia nos sentamos a llorar, acordándonos con nostalgia de Sión. (Sal 137).
Nace la religión del Libro. Gran actividad literaria: reflexionan sobre su historia, recogen sus tradiciones y hacen un considerable trabajo de redacción. La ciencia babilónica amplía la perspectiva y ensancha los horizontes de los judíos. Se impone la cuestión de la salvación de los paganos.
Ley. Los sacerdotes desterrados reúnen las tradiciones jurídicas y culturales del Templo y se escribe la “historia sagrada sacerdotal” (esparcida en Génesis-Éxodo-Números): creación, alianza con Noé, alianza con Abraham, alianza con Moisés.
Profetas. Segunda redacción del Deuteronomio con nuevas ampliaciones (1-4; 29-31). Cántico de Moisés (Dt 32). La “historia deuteronomista” (Josué-Jueces-Samuel-Reyes) queda definitivamente redactada.
Ezequiel, “el profeta de la doctrina religiosa de Israel” (40-48: Toráh). Los discípulos editan la obra de su maestro.
547-539 Isaías Segundo, “el profeta del consuelo” (40-55: libro de la consolación de Israel). Anuncia el fin de la cautividad y la restauración de Sión; proclama el poder de Yahvé-rey sobre el mundo entero y su plan de salvación universal, y descubre el valor redentor de los sufrimientos del destierro. Es una nueva cumbre del pensamiento religioso. Leer: fin del destierro (40.52); fidelidad de Dios (43.44); monoteísmo absoluto (45); amor de Dios (49.54); Siervo de Yahvé (42.49.50.52).
Escritos. Salmos: 51, 89, 126, 137.
2.
EL DESTIERRO. (Comentario del resumen anterior).
Cuando viene la pérdida, viene el llanto y se escriben los más bellos cantos. Leemos el Salmo 137:
1-4: Es el drama del pueblo deportado, que ha sufrido mucho y no puede reponerse.
5-6: Cuando sufrimos, el tiempo cambia y el recuerdo se agudiza; se recupera la memoria de lo que amamos y hemos perdido. En Babilonia, el pueblo está fuera de sí, se produce la añoranza. Gran drama interior.
7-9: Maldicen a los causantes de su sufrimiento: los babilonios y los idumeos, que se habían aliado con Babilonia para atacar Jerusalén. La mayoría nos escandalizamos al leer el texto; no contactamos con el Salmo. Cuando uno ha sufrido un desgarro, se desahoga también; sino, no hay cura. Mientras no lo sacas, no hay reconciliación, no hay sanación.
Como tarea: sentarnos en la orilla viendo correr el río (las lágrimas) y colgando nuestras citas (la esperanza, el recuerdo) en los álamos. Hacer una lectura personal, dejándonos tocar por Él. En tu historia, en conflictos, en pérdidas, en abandonos, siéntate a llorar y acuérdate y aplícate todo el Salmo. Esta palabra ha consolado a generaciones de hombres y mujeres que han sufrido mucho.
Israel tenía una base central, uno de los puntos esenciales de su fe: que Yahvé le había dado en herencia la tierra; y pierde la tierra, las instituciones, etc…, todo.
En Babilonia es confinada la élite religiosa y espiritual del pueblo. Han sido testigos de la masacre y destrucción de Jerusalén (después habrá una segunda destrucción por Tito, en el 70 d.C).
Con el libro de las lamentaciones entras en contacto con la tragedia.
¿Qué puede desear más un desterrado que encontrar a alguien que cure sus heridas, que lo acompañe? Recordemos que iniciábamos este curso con el Icono de la Hospitalidad, que representa la hospitalidad de Abraham con los tres desconocidos. Pues bien, todas estas historias se consignan en esta época. La hospitalidad de Abraham expresa la desesperación del pueblo que está esperando esa acogida.
Cuando sufrimos algo, sabemos cuando comienza pero nunca cuando acaba. Esta época del exilio nos enseña que cuando uno está desestructurado, puede estructurarse otra vez y salir fortalecido.
En el exilio, nace el judaísmo. Nacen las sinagogas (siglo VI a.C.). Hay pruebas de la importancia de la sinagoga de Babilonia desde el siglo VI a.C. hasta el siglo XV d.C.
Nace la religión del libro. Hacen una síntesis de la historia en cuatro actos: Creación, Alianza con Noé, Alianza con Abraham y Alianza con Moisés.
Cuando se ha perdido todo, siempre se encuentra una salida.
Los libros que componen la historia Deutoronomista: Josué, Jueces, 1 y 2 Samuel y 1 y 2 Reyes, quedan definitivamente redactados. Portento de historia religiosa de la literatura universal.
Ezequiel está esperando la reconstrucción del templo. El segundo Isaías escribe el libro de la consolación de Israel. Dios instruye al pueblo por el sufrimiento. En esta desgracia, todo el pueblo sufrió; muchos pudieron recuperarse y otros, no.
El sufrimiento nos ayuda a matar lo que no nos deja vivir. Después del destierro, Israel vuelve a casa como el hijo pródigo.
3. CUARTO CÁNTICO DEL SIERVO DE YAHVÉ (Is 52, 13-53,12)
Is 52, 13
A He aquí que mi siervo
triunfará: se alzará, subirá, crecerá mucho.
14 Como
muchos se espantaron por su causa, porquedesfigurado no parecía un ser humano ni tenía el aspecto de un hijo de Adán,
15 así se asombrarán muchos pueblos y los reyes cerrarán la boca,
pues verán algo que no se les había dicho y contemplarán algo que no habían oído.
53, 1 B ¿Quién hubiera creído nuestro anuncio? ¿Y a quién se ha revelado el brazo de Yahvé?
2 Creció como brote en su presencia, como raíz en tierra árida:
sin belleza ni esplendor que pudiéramos ver, sin apariencia que lo hiciese deseable.
3 Despreciado y rechazado de los hombres,
hombre de dolores, emparentado con el sufrimiento,
como alguien de quien se aparta el rostro, despreciado, no lo estimamos.
4 C Y sin embargo, él ha cargado nuestros sufrimientos, ha soportado nuestros dolores;
y nosotros le estimábamos herido, golpeado por Dios y abatido.
5 Pero él fue traspasado por nuestras iniquidades y triturado por nuestras culpas.
Por nuestra paz fue castigado, sus heridas nos han curado.
6 Todos errábamos como ovejas, cada uno seguía su camino;
y Yahvé cargó sobre él todas nuestras culpas.
7 D Maltratado, se humillaba y no abría boca,
como cordero llevado al matadero y oveja ante el esquilador,
enmudecía y no abría boca.
8 Con opresión y sin justicia fue eliminado.
¿Quién se afligía de su suerte cuando le arrancaron de la tierra de los vivos
y le hirieron por los pecados de su pueblo?
9 Con los malvados pusieron su sepultura, su tumba con los malhechores,
aunque no había cometido crímenes, ni hubo engaño en su boca.
10 E Yahvé quiso aplastarlo con sufrimiento y entregar su vida como expiación:
verá su descendencia, vivirá por muchos años,
y Yahvé cumplirá su voluntad por medio de él.
11 Por el tormento de su alma verá, se saciará de su conocimiento.
A’ El justo, mi Siervo, justificará a muchos y con los poderosos repartirá el botín;
porque expuso su vida a la muerte y fue contado con los criminales;
él cargó con los pecados de muchos e intercedió por los criminales.
Comentario
A. ¡MI
SIERVO TRIUNFARÁ!
B. “Os
mostramos un derrotado…
C. …
un empobrecido-por-nuestras-culpas
D. …
un eliminado-inocente
E. …
Yahvé quiso entregarlo.”
A’ ¡EL JUSTO MI AMIGO!
A: Dios presenta al siervo. En A’, nos lo vuelve a
presentar como el justo, mi amigo; son todas traducciones de la misma palabra.
B: He aquí mi
derrotado; esto es el pueblo de Israel.
C: Triturado por nuestros sufrimientos. Hay gente pobre y
gente empobrecida. Este siervo ha padecido las culpas de otro, es un chivo
expiatorio. D: Ha sido eliminado y era inocente. La propia experiencia de exterminio de un pueblo.
E: Ése era el plan de Dios.
Is 52,13-15 (A): Se nos anuncia un final feliz; y lo dice Dios. ¿Tú eres un triunfador en la vida? También se refiere a ti el texto. Pero… muchos se espantan…
Triunfar aquí, significa alcanzar conocimiento; es ser sabio. “No parece humano”; es decir, de las situaciones más aberrantes, Dios va a hacer un portento.
Hasta aquí, Dios habla.
Is 53, 1-3 (B): Es el anuncio de algo difícil de creer; el poder de Dios que se manifiesta de una forma increíble: “creciendo como raíz en tierra árida”. No hay adjetivos, los participios hablan de una acción: despreciado, rechazado. Los demás, ¿lo consideran un triunfador?
¿Quién paga la factura de tu triunfo, de tu bienestar material, espiritual? Este canto es una confesión de pecados. Mirando al siervo, vemos quién es el culpable. Su sufrimiento es causado por otros, por nosotros. Quien mira al siervo sabe que es culpable.
Nuestro mundo no es pobre sin más. Este texto contiene la crítica social más fuerte y despiadada que se pueda hacer. El mundo no está pobre, está empobrecido. Paga por daños que tú haces. El fracasado ha sido enfrascado en su fracaso social.
Confesar la propia culpa es insoportable. Si no sé que a la vuelta de la esquina hay una gracia que me va a perdonar, sería insufrible, se rompe en violencia.
Is 53,7-9 (D): Este hombre derrotado es inocente. Es la respuesta al más grande enigma de la historia de Israel: ¿Por qué pagan justos por pecadores? Por eso, porque son justos, son inocentes.
La muerte de un ser humano es injustificable. Todo hombre que muere violentamente, es inocente. La muerte no se justifica por ningún motivo.
No se justifica que yo triunfe a expensas de otro. El sufrimiento es injustificable, porque alguien lo produce. ¿Quién? Nosotros somos culpables. Quien ve este asesinato, este genocidio, sabe que es culpable, aunque no mate a una hormiga.
Este hombre con su sufrimiento abre un camino de no violencia. Esa imagen de Dios de conquistas, de las venganzas ya no se puede mantener: Dios es diferente.
En cada etapa de nuestro crecimiento humano vamos ejercitando estas etapas de éxodo, exilio, etc…
Is 53, 10-11a (E): A través del sufrimiento, ha madurado en apertura a los demás y no en violencia; no quiere que su muerte desencadene una cadena de violencia. Esta no violencia es la misma revelación. El inocente prefiere sufrir una injusticia antes que vengarse.
La muerte de un pobre: este es el misterio. En el fondo, nosotros lo sabíamos.
El canto nos sitúa en el centro del drama para que podamos comprender la vida de Dios y nuestra vida.
Is 53, 11b-12 (A’): Dios ama a su Siervo, el justo. Dios actúa en el reverso de la historia, donde los inocentes sufren y mueren.
El texto lo deja todo en el futuro de Dios: la creación de una nueva humanidad no violenta. Los sufrientes son el valor supremo de la tierra. El mismo Dios se encuentra y triunfa allí donde aparecen fracasados.
En la lógica anterior, asesinábamos en el nombre de Dios. El camino de este Siervo no conoce expulsiones ni separaciones; crea un espacio nuevo donde pueden vivir los culpables.
Dios está en el fracasado, en el empobrecido, en el asesinado, ayer y hoy. Todo hombre y mujer sufrientes son el espacio y la carne donde Dios está presente.