HORA SANTA 2013
San Martín de Porres
Introducción (2
minutos)
Querido hermano, hoy en este rato de
oración no vas a ser tú el protagonista de todo lo que se diga. Vamos a dejar
que nos hable el Señor, que vive y ha resucitado, aunque ahora estemos
contemplando el momento previo de ser apresado.
En aquel instante cuando Jesús estaba
sudando gotas de sangre, allí estaba tu vida.
No te fijes tanto en las pobres
frases que se van a decir, fíjate en lo que el Espíritu Santo te va a decir.
Deja que unja cada palabra sobre ti. El Espíritu Santo tiene poder, deja que
actúe ese poder sobre ti.
1º Canto: En momentos así.
1º Momento. En la
soledad de la noche (5 minutos).
Hijos míos,
me dolió mucho que mi pueblo me abandonara, que nadie, ni los más cercanos me
acompañaran. Estaba solo y abandonado. Mi corazón humano se estremeció en la
oscuridad de la fe y recurrí a la oración.
Sudaba gotas
de sangre.
Hijo mío,
allí estabas tú, y también tus abandonos. ¿Cuántos momentos a lo largo de un
día tienes la ocasión de acercarte a mí, y no lo haces? Tus abandonos, tu falta
de oración, de fe, de visitar a tu amigo que está enfermo, de acercarte a tu
madre que te echa de menos, de acercarte al viudo, al huérfano.
Entonces yo
me puse en tu lugar, y en la angustia de mi oscuridad, mi amor por ti me
aliviaba el alma.
Este amor
por ti, es el que te está sosteniendo, aunque tú no lo veas, en tus soledades,
en tus desánimos, en tus angustias, en tus llantos de rodillas al pie de la
cama.
Conozco tu
sufrimiento, conozco tus angustias, he oído los gritos de tu corazón, he visto
tu aflicción, huelo tu espíritu manchado por el pecado. Te conozco.
Mi amor por
ti te salvará de las redes de muerte que te rodean. El amor es más fuerte que
la muerte.
3 minutos de silencio
2º Canto: Mi amor por
ti. 5 minutos de silencio
Hijos míos,
en aquella hora sentía tristeza como nunca lo había sentido. Todos los pecados
de los hombres se agolpaban en mi corazón. No parecía un hijo de Adán. No era
persona, psicológicamente estaba hundido. No me sostenía. Me acordaba de todos
los momentos de aquellas personas que me daban de lado, de los insultos, de los
que se apartaban de mí. Yo no sabía por qué tanto odio. Me acordaba incluso de
la gente que en un primer momento me acogían, pero que al poco huían.
Gritaba al
Padre, ¿Por qué todo este trago? ¡Ayúdame, Dios mío! ¡No puedo más!
Entonces
me acordé de las palabras del profeta Isaías: “La amargura se me volvió paz cuando detuviste mi
alma al borde de la fosa de la nada, cargando a la espalda todos mis pecados” (Is
38, 17). Esta profecía me hacía bien. Sabía que era yo el que tenía que cargar
con todos vuestros pecados. El Espíritu me lo había dicho muchas veces. Por eso
os amaba con todo mi corazón y ese amor me daba fuerza.
Conozco lo
que te entristece. Conozco tus miedos, tus impotencias. Pero yo estoy contigo.
Me ha sido dado todo
poder en el cielo y en la tierra (Mt 28, 1 8).
Como hombre conozco tus heridas, tu cruz. Sé cómo te sientes porque yo he
pasado por ello. Conozco tus heridas, tu cruz, tus pesos. Como resucitado tengo
poder para sanarte de tus heridas, de aligerar tu cruz y cargar con tu peso.
Entrégame todo lo tuyo. Déjame que tu cruz la cambie por una cruz gloriosa. No
se te ahorrará ningún sufrimiento, mas, según vaya creciendo tu fe, llegarás a
ser feliz en medio de ellos.
3 minutos de silencio
3º Canto: Nadie te ama como yo. 5 minutos de silencio
3º Momento. En el fracaso (5 minutos)
Hijos míos, humanamente en aquellos
momentos me sentía fracasado. Me preguntaba si había merecido la pena toda mi
vida. Tantas ilusiones echadas por tierra. El demonio estaba muy cerca. Me hizo
ver el futuro: cruzadas, inquisición, revolución industrial,…. ¿Verdaderamente
había servido para algo mi obra? El Mal quería inundar todo mi ser. En algún
momento pensé que lo iba a conseguir. Pero el Espíritu Santo me daba fe, tiraba
de mí.
Hijo mío no te dejes vencer por los
fracasos o el fracaso de estos momentos. Yo estoy contigo. Detrás de este
fracaso de tu vida está la vida eterna. En el fracaso no se acaba todo. Detrás
del fracaso estoy yo. Puede que te sientas un inútil, una persona que no sirve.
No es verdad. Pero aunque lo fuera, tienes algo que no tienen los demás, puedes
decirles a los otros que después de la muerte hay vida. Que resucitaremos.
Tienes una esperanza que la mayoría de la gente no la tiene. Tienes palabras
que otros no tienen. Hijo mío que importante es tener palabras.
3 minutos de silencio
4º Canto: Majestad5 minutos de silencio
4º Momento. Aparta de mí este cáliz. (5 minutos)
Hijos míos, quería escapar. No
quería vivir aquel cáliz. El dolor, el desprecio, todo era insufrible. Mi
cuerpo pesaba mucho. Caí por tierra, no quería levantarme. Le supliqué a mi
Padre que apartara el cáliz que iba a venir. Él guardó silencio. Pero ese
silencio decía algo, me interpelaba: “Hijo si te concedo lo que pides, ¿Qué
vida te espera? ¿Podrías vivir sin haber realizado la misión que se te ha encomendado?
¿Ibas a encontrar sabor en las cosas que hicieras? ¿Merece la pena una vida sin
una radicalidad, sin una meta?
El Espíritu Santo me puso en pie
En aquel momento cogí todas las
depresiones del siglo XX y XXI sobre mí. También la tuya. Y me dispuse a
terminar mi obra.
Un minuto de silencio.
5º Canto: Tu amor sublime6º Canto: Me basta tu presencia